ProyectoCasiopea



La semilla de Casiopea

Siempre me ha gustado mirar las estrellas, tal vez porque en Madrid, donde nací, siempre parece de día y es muy difícil encontrar una noche despejada de humo y contaminación, para poder disfrutar de su belleza. Me gusta pensar en ellas, siempre están ahí, perpetuas, imperecederas, ajenas a todas las cosas cotidianas, que a menudo ocupan nuestras cabezas y nuestro tiempo. Tiempo que a veces invertimos en ir de un lado a otro, a vivir nuestras vidas sólo pendientes de nuestros relojes y que nos ocupa tanto espacio desde que somos niñ@s, que muchas veces no nos permitimos parar. Parar a pensar, a reflexionar, a aprender, a crecer, a disfrutar, a ser felices, en una palabra: a VIVIR. Las estrellas no entienden de tiempo, ni de prisa por vivir. Tal vez, por eso me gusta parar a mirarlas y dejarme llevar por su paz y armonía. Casiopea es una de las constelaciones que, por su posición y órbita de movimiento, siempre podemos verla de noche brillar. Su presencia no depende del mes, hora y día que miremos al cielo como ocurre con otras muchas. Cuando de niña mis padres nos llevaban a nuestra casita del campo, muchas noches salíamos todos juntos a ver las estrellas. Mi hermano me enseñaba las constelaciones y cómo encontrarlas en el cielo. Casiopea siempre era la primera que veía, la que más me parecía brillar, la más especial para mí. Cuando me daba miedo salir de casa y dormir en un lugar ajeno, me sentía desprotegida y a veces sola, me asomaba a la ventana y buscaba a Casiopea. Se convirtió en mi compañera, me protegía, me daba paz, cuando todo a mi alrededor y en mi interior se movía y cambiaba, ella permanecía mirándome siempre desde el mismo lugar. Me ha acompañado siempre. Hoy, después de haber crecido y superado muchas dificultades, aún, cuando duermo fuera de casa, añoro a mis seres queridos, o me siento sola, levanto la vista y busco su compañía y quién sabe, tal vez, me haya dado fuerza durante toda mi vida para parar, escucharme y saber vivir la vida que he decidido vivir en cada momento. Por eso quiero dar a este proyecto su nombre, porque ocurra lo que ocurra, lo que estamos haciendo, quedará, de alguna manera, como una pequeña estrella, firme, constante, por encima del tiempo, sólo perceptible para unos pocos que reparan con calma a mirar el cielo nocturno, pero siempre brillando estemos donde estemos.

Testimonial La semilla de Casiopea
La semilla de Casiopea