PrincipiosPedagógicos



La libertad, los límites y la estructura

La libertad consiste en desarrollar el potencial que cada niño lleva dentro y no en adaptarse a una sociedad cuyas metas son otras”. ``Para que esa libertad con límites se pueda dar hace falta un ambiente adecuado donde poder saltar, pintarrajear, golpear, porque ésta es su manera de entenderse a sí mismo y el entorno.

Testimonial La libertad
La libertad
Rebeca Wild


Para que todo esto pueda darse es necesario crear un marco, un continente apropiado que permita y cuide el contenido, del mismo modo que para conseguir un buen guiso hecho a fuego lento, es necesario cuidarlo y observarlo, dándole la cantidad de agua que pida y la intensidad de fuego necesario . Esa es nuestra labor, propiciar un ambiente preparado para el desarrollo del niño en el que entendemos la libertad, como la gran responsabilidad de tomar decisiones. Pero un niño no tiene la capacidad en todo momento y en todas las situaciones de saber hasta dónde se puede llegar. Es el adulto el que debe determinar ese marco seguro poniendo los límites necesarios, y acompañar al niño en su proceso de maduración, en el que poco a poco vaya aprendiendo a usar su libertad tomando conciencia sobre sí mismo, el otro y el mundo que le rodea. Sólo en un ambiente en el que los conceptos de libertad y límites son vividos con coherencia, será posible una convivencia armónica.



Entendemos los límites como la seguridad que el niño necesita vivir y sentir para moverse, decidir y actuar en libertad, respetando a los que le rodean y a su entorno. Si ponemos límites a los niños, dándoles información, desde la empatía, la asertividad, el amor y el respeto a sus necesidades y al dolor que le puede generar el límite impuesto, y les acompañamos en el proceso de aceptación del mismo, los interiorizarán y poco a poco los integrarán porque confían en el adulto que les quiere, les respeta y les protege. Podríamos decir que los límites definen el respeto a los demás y al entorno, por un lado, y por otro la protección a la integridad física y emocional de cada uno. Así si un niño necesita salir al exterior, correr, gritar, romper, dormir, usar un material determinado o desarrollar un juego concreto…tendrá un espacio para ello y un material apropiado, que permita cubrir su necesidad sin peligro para sí mismo, en armonía con las de los demás y respetando los materiales y espacios.



Esta seguridad que el niño necesita, además de a través de los límites y de las relaciones afectivas con el adulto (de las cuales hablaremos más adelante), también se le proporciona a través de una estructura. La estructura permite saber al niño qué va a ocurrir después, pudiendo anticiparse, prever, prepararse y acoger lo que venga con serenidad y aceptación. La incertidumbre sin control nos altera, nos pone nerviosos nos impide estar tranquilos y relajados y seguramente disfrutar y centrarnos en lo que estamos haciendo, porque estamos pensado en qué pasará después. A los niños les ocurre lo mismo. Queremos que los niños se escuchen y decidan qué quieren hacer en cada momento, pero la estructura, al igual que los límites, guía esa necesidad para que se desarrolle de forma adecuada. En Casiopea creemos que la acogida, el desayuno, la comida, el momento de recoger y la despedida deben estar colocados en una estructura diaria que ayude a los niños a organizar sus necesidades fisiológicas y emocionales a lo largo del día y de la semana. Del mismo modo queremos incluir dentro de la estructura una sucesión semanal de propuestas de talleres de carácter voluntario, que ofrezcan actividades a los niños que requieran más supervisión y dirección por parte del adulto y que se irán adaptando a las necesidades que observemos en ellos, pero teniendo en cuenta que los cambios en la estructura han de ser progresivos y sobre todo llevados a la práctica sin que suponga un desequilibrio en la tranquilidad, relajación y seguridad de los niños. También añadir que es importante ir avisando a los niños de que va a llegar el momento de las actividades determinadas en la estructura, para favorecer que se predispongan y preparen para ello ya que ellos no tienen aún la capacidad de medir el tiempo del mismo modo que los adultos.