PrincipiosPedagógicos



Aprendizaje experimental yritmo individual



Experiencia no es lo que le sucede a un individuo, sino lo que el individuo hace con lo que le sucede.

Testimonial Huxley
Huxley

El cerebro no funciona de manera parcelaria. Cuantas más parcelas trabajamos a la vez, mejor integraremos y más conexiones neuronales crearemos y activaremos.

Testimonial David Bueno
David Bueno


Hablamos de aprendizaje experimental refiriéndonos a que cuando un@ niñ@ realiza una actividad movido por sus intereses, experimenta con todo su cuerpo y todos sus sentidos. Si esto ocurre en un ambiente preparado, se permite que el/la niñ@ pueda conectar con sus propias experiencias.

El aprendizaje es un proceso interno, vital y permanente, que sólo uno mismo puede desarrollar, nadie puede aprender por cuenta de otro porque aprender supone la transformación, el crecimiento, el desarrollo interno de uno mismo a través de la interacción con el medio exterior. Esto se pone de manifiesto en forma de necesidades hacia el exterior. Y este desarrollo se produce mediante experiencias en relación con el entorno. Del mismo modo que el apetito sirve para regular la necesidad de alimento del organismo, la satisfacción de las necesidades internas en relación con el entorno le permite la maduración de sus capacidades a todos los niveles.



Comprobamos a diario como los mejores aprendizajes surgen desde la curiosidad y el interés, por iniciativa propia, cuando están listos para hacerse la siguiente pregunta. Cada uno a su propio ritmo y conforme a sus experiencias previas. Los estímulos pueden venir de los “ambientes preparados”, de las experiencias y vivencias de sus iguales, que cuando descubren o disfrutan con algo, contagian a los demás; y de las propuestas o actividades que realizan los adultos. Pero, aunque el ambiente sea rico en estímulos, éstos tienen que corresponder, que encajar, con una necesidad interna y ahí es cuando surge un “aprendizaje significativo”.

Una consecuencia de esta nueva visión de las relaciones basada en la confianza, en la capacidad de cada niñ@ y en el respeto a su iniciativa tiene mucho que ver con los ritmos porque el proceso de aprendizaje tiene un ritmo propio y único para cada individuo y es mucho más lento de lo que imaginamos. Aceptar esta lentitud de los procesos de aprendizaje, de crecimiento y maduración nos permite también darnos el tiempo de observar a l@s niñ@s, aprender de ellos y descubrir de nuevo el mundo a través de sus ojos.



Los humanos tenemos un proceso biológico de desarrollo y aprendizaje que hay que respetar. Enseñar antes de hora a leer a un@ niñ@ no es hacerlo más inteligente, ya que cada ser humano tiene un desarrollo particular y diferente, aunque se dé sobre un marco de semejanza. El desarrollo se produce en cada individuo cuando internamente está preparado para ello y las circunstancias externas lo hacen posible.

Queremos permitir que cada niñ@ aprenda, crezca y se desarrolle a su propio ritmo, que será único e intransferible.